Pudin de chía con matcha
Semillas de chía, leche y matcha mezclados por la noche, y por la mañana un pudin verde y espeso recién sacado de la nevera. Unos minutos de trabajo, dos raciones y un paso que no debes saltarte.

Preparación
15 min
Total
15 min
Raciones
2
Dificultad
Fácil
El pudin de chía con matcha se prepara en unos minutos y la nevera hace el resto. Las semillas de chía se hinchan en la leche y, en unas horas, la convierten en un pudin espeso que se come con cuchara, mientras que el matcha le da el color verde y un sabor a hierba con un ligero amargor que la fruta dulce equilibra muy bien.
Aquí basta con matcha culinario: con leche y fruta, su sabor más intenso funciona mejor que un matcha ceremonial delicado. El paso que no debes saltarte es batir antes el matcha en un poco de agua caliente, como en nuestro chocolate blanco caliente con matcha. Si lo echas directamente en la leche fría, se queda en el pudin en forma de grumos verdes.
Cada ración lleva 2 g de matcha, es decir, unos 60–70 mg de cafeína, lo mismo que un cuenco de usucha. Tenlo en cuenta si el pudin va a ser un postre de noche. Es una receta para adultos, no para niños.
Ingredientes
240 ml leche fría (entera de vaca o bebida vegetal, por ejemplo de avena)
60 ml agua a 80 °C
45 g semillas de chía (unas 4 cucharadas)
4 g matcha culinario (2 cucharaditas rasas)
10 ml sirope de arce o miel (opcional)
150 g fruta fresca para servir, por ejemplo frambuesas y mango
Preparación
1
Tamiza el matcha con un colador fino en un bol ancho. En un postre frío, este paso es obligatorio: la leche fría no deshará los grumos que pasen ahora.
2
Vierte 60 ml de agua a 80 °C y bate con el chasen dibujando una W hasta que no quede ningún grumo, unos 15–20 segundos. Si lo vas a endulzar, añade ahora el sirope de arce o la miel.
3
Vierte la leche fría en un hilo fino sin dejar de batir, hasta que el color sea uniforme.
4
Añade la chía y remueve durante medio minuto. Déjalo reposar 10 minutos y vuelve a remover, para que las semillas que se han ido al fondo no se peguen formando grumos.
5
Reparte en dos vasos o tarros, tápalos y mételos en la nevera al menos 4 horas, mejor toda la noche.
6
Remueve antes de servir. Si el pudin ha quedado demasiado espeso, añade un chorrito de leche y remueve.
7
Añade la fruta justo antes de comerlo. Si pasa la noche encima, suelta jugo y vuelve gris el verde.
8
En un tarro cerrado, el pudin aguanta dos días en la nevera.


