Helado de matcha sin heladora
Tres ingredientes, quince minutos de trabajo y una noche en el congelador. Helado cremoso de matcha sin heladora y sin remover cada hora.

Preparación
15 min
Cocción
6 h
Total
6 h 15 min
Raciones
10
Dificultad
Fácil
El helado casero suele necesitar una de dos cosas: una heladora o remover la mezcla con un tenedor cada hora para que no se congele en un bloque. Esta receta no necesita ninguna de las dos. La nata montada aporta el aire, y la leche condensada, el azúcar y el cuerpo que mantienen pequeños los cristales de hielo. Pasas la mezcla a un recipiente una sola vez y te olvidas.
El único paso que no te puedes saltar es la pasta de matcha. Si echas el polvo directamente en la nata montada, se forman grumos verdes que no podrás deshacer sin que la nata pierda volumen. Antes, deshazlo con unas cucharadas de leche condensada hasta que quede liso.
Usa matcha culinario. Su sabor intenso se impone al dulzor de la leche condensada y no se apaga en el congelador. Un matcha ceremonial delicado se perdería aquí bajo el azúcar. Una ración (una décima parte del helado) tiene unos 40 mg de cafeína, más o menos lo mismo que una lata de refresco de cola: tenlo en cuenta si se lo vas a servir a niños.
Ingredientes
500 ml nata para montar (30–36 % de materia grasa), muy fría
400 g leche condensada
12 g matcha culinario
5 ml extracto de vainilla (opcional)
30 g pistachos picados, para decorar (opcional)
Preparación
1
Deja la nata en la nevera hasta el último momento: solo la nata muy fría se monta bien firme.
2
Tamiza el matcha en un bol grande. Añade 3–4 cucharadas de leche condensada y aplástalo con una cuchara hasta obtener una pasta lisa y sin grumos.
3
Añade el resto de la leche condensada y la vainilla, y mezcla hasta obtener una crema verde uniforme.
4
En otro bol, monta la nata fría hasta que esté firme, cuando las varillas empiecen a dejar marcas claras en la superficie. Apaga la batidora en ese momento, porque si sigues batiendo, la nata empezará a cortarse.
5
Incorpora un tercio de la nata montada a la crema verde, mezclando con fuerza para aligerarla. Añade el resto de la nata en dos veces y mézclala con suavidad con una espátula, con movimientos envolventes de abajo arriba, hasta que no queden vetas blancas.
6
Pasa la mezcla a un recipiente de unos 1,5 litros y alisa la superficie. Cúbrela con film transparente pegado directamente a la superficie para que no se forme escarcha.
7
Congela al menos 6 horas, mejor toda la noche. No hace falta removerlo.
8
Saca el helado del congelador 5–10 minutos antes de servir: así será más fácil hacer las bolas. Sírvelas en cuencos y espolvorea los pistachos por encima. Bien tapado, el helado está en su mejor momento durante las dos primeras semanas.


