El matcha es el té más finamente molido que puedes comprar. La hoja, convertida en un polvo de partículas de apenas unas micras, tiene una enorme superficie en contacto con el aire, y todo lo valioso que contiene se oxida a toda velocidad. La buena noticia es que protegerlo es sencillo y no requiere ningún equipo especial.
Cuatro enemigos
Oxígeno. El principal culpable. Oxida la clorofila y las catequinas: el color pasa del verde vivo al oliva y después al mostaza, y el sabor se vuelve plano y acaba recordando al heno. Por eso, cada vez que abras la bolsa, saca el aire antes de volver a cerrarla.
Luz. La clorofila se degrada con la luz; es el mismo proceso por el que amarillean las hierbas aromáticas en el alféizar. Guarda el matcha en un recipiente opaco, dentro de un armario, no sobre la encimera.
Humedad. El polvo absorbe al instante la humedad del aire. El matcha húmedo forma grumos duros que ningún colador deshace, y pierde aroma. Sácalo con una cucharita seca, nunca con la que acabas de usar para remover la leche.
Calor. Acelera los tres procesos a la vez. El armario que está junto al horno es el peor sitio de toda la cocina.
La nevera, sí, pero con una condición
El matcha sin abrir se conserva perfectamente fresco en la nevera. El problema empieza al sacarlo: la humedad del aire templado se condensa sobre el polvo frío. Por eso la regla de oro es que la bolsa debe alcanzar la temperatura ambiente antes de abrirla. Basta con media hora sobre la encimera. Una vez abierto y en uso diario, es mejor guardarlo sin más en un armario fresco y oscuro y terminarlo pronto.
¿Cuánto dura realmente el matcha?
- Sin abrir: sin problema hasta la fecha del envase, normalmente un año desde la molienda.
- Una vez abierto: está en su mejor momento durante 4–8 semanas. Después no se vuelve perjudicial, solo cada vez más soso.
- Prueba sin mirar la fecha de consumo preferente: si es verde vivo y huele dulce y a hierba, tómalo con agua. Si el color tira a oliva y el aroma es más débil, úsalo en lattes y repostería, donde la diferencia se pierde. Si el color es amarillo mostaza y huele a heno, ese matcha ya solo sirve para bizcochos, y aun así, por no tirarlo.
Un consejo práctico a la hora de comprar: si tomas una taza al día, 100 g te durarán de seis a siete semanas, justo dentro del periodo de máxima frescura. Una reserva de 200 g tiene sentido si en casa lo tomáis dos personas o si te preparas un latte a diario, no como provisión «por si acaso».





