Smoothie bowl de matcha con plátano y piña
Plátano congelado, piña y 4 g de matcha culinario. Una base tan espesa como un helado cremoso que sostiene los toppings en lugar de tragárselos, en diez minutos de batidora.

Preparación
10 min
Total
10 min
Raciones
2
Dificultad
Fácil
Un smoothie bowl es un smoothie tan espeso que se come con cuchara, con los toppings encima en lugar de hundirse. Suelen estropearlo dos cosas: demasiado líquido y fruta fresca en lugar de congelada. Aquí casi todo el espesor lo dan los plátanos congelados el día anterior, y solo se añade la leche justa para que la batidora arranque.
La segunda trampa es el color. Los arándanos, las moras o las cerezas triturados con matcha lo vuelven de un marrón grisáceo, así que la base lleva solo fruta clara: plátano y piña, cuya acidez equilibra la nota herbácea del matcha. La fruta de colores intensos, como las frambuesas, va encima.
Usa matcha culinario: su sabor intenso se nota por encima del plátano y el yogur. Cada bol lleva 2 g de matcha, es decir, unos 60–70 mg de cafeína, lo mismo que un cuenco de usucha. Es una receta para adultos, no para niños.
Ingredientes
240 g plátanos maduros, pelados, en rodajas y congelados (2 plátanos)
150 g piña congelada en trozos
4 g matcha culinario
80–120 ml leche o bebida vegetal, por ejemplo de avena
100 g yogur natural espeso o yogur vegetal
70 g kiwi pelado y en rodajas (1 kiwi)
60 g frambuesas frescas
40 g granola
10 g coco en láminas
5 g semillas de chía
10 ml miel o sirope de arce (opcional)
Preparación
1
El día anterior, o al menos 4 horas antes: pela los plátanos maduros (cuantas más manchas marrones tenga la piel, más dulces son), córtalos en rodajas de 1–2 cm y congélalas separadas sobre un plato forrado con papel de horno para que no se peguen. Cuando estén congeladas, pásalas a una bolsa. Congela también unas cuantas rodajas de más, por si la mezcla queda demasiado líquida.
2
Diez minutos antes de servir, mete dos boles en el congelador. En un bol frío, el smoothie se mantiene espeso más tiempo.
3
Vierte 80 ml de leche en el vaso de la batidora, tamiza el matcha por encima y tritura unos segundos. Batido a mano, el matcha forma grumos en la leche, pero las cuchillas de la batidora los deshacen enseguida. Espolvoreado sobre la fruta congelada, se quedaría en grumos verdes.
4
Añade el yogur, el plátano y la piña. Tritura a golpes cortos, parando la batidora entre uno y otro para bajar la mezcla de las paredes con una espátula. Añade el resto de la leche poco a poco, 10 ml cada vez, y solo si las cuchillas empiezan a girar en vacío. Si a tu batidora le cuesta, deja que la fruta se ablande 5 minutos.
5
La mezcla está lista cuando tiene la textura de un helado cremoso y una cuchara deja un surco claro. Si está demasiado líquida, añade unas rodajas del plátano congelado que guardaste y vuelve a triturar. Prueba y endulza con miel o sirope de arce solo si los plátanos no estaban lo bastante maduros.
6
Reparte la mezcla en los boles fríos y alisa la superficie con una cuchara.
7
Coloca los toppings en filas: kiwi, frambuesas, granola, coco y chía. Ponlos con cuidado, sin hundirlos: la base espesa los sostiene.
8
Cómelo enseguida. Pasado un cuarto de hora, la mezcla empieza a derretirse y el plátano y el matcha pierden su color vivo.

