
Preparación
5 min
Total
5 min
Raciones
2
Dificultad
Fácil
El mango es el compañero perfecto del matcha: lo bastante dulce y untuoso para suavizar el amargor herbáceo, y con la acidez justa para que la bebida no resulte sosa. Usa fruta muy madura: los mangos duros necesitan más endulzante y el smoothie pierde ligereza.
Si usas mango congelado en lugar de mango fresco con hielo, la textura sale más espesa y cremosa, porque no hay hielo que se derrita y agüe la bebida.
Ingredientes
300 g mango maduro, pelado (mejor congelado)
3 g matcha culinario
50 ml agua a 80 °C
200 ml bebida de coco o de avena
1 cucharada zumo de lima
1 cucharadita sirope de agave (opcional)
Preparación
1
Tamiza el matcha, vierte 50 ml de agua a 80 °C y bate hasta que quede liso. No eches el polvo directamente en la batidora con la fruta: en una mezcla tan espesa quedan grumos incluso después de triturar.
2
Tritura el mango con la bebida vegetal y el zumo de lima hasta que quede completamente fino, alrededor de un minuto.
3
Pruébalo y endúlzalo solo si el mango no estaba del todo maduro.
4
Reparte el smoothie de mango en dos vasos, hasta llenarlos dos tercios.
5
Vierte el matcha batido despacio sobre el dorso de una cuchara: formará una capa verde bien definida sobre la base naranja.
6
Sírvelo enseguida, con pajita. Remuévelo antes de beber o tómalo por capas: las dos formas valen.

