Matcha latte caliente
Un matcha latte cremoso y sin grumos, con espuma densa y un sabor a matcha bien presente.

Preparación
5 min
Total
5 min
Raciones
1
Dificultad
Fácil
El error más habitual al preparar un matcha latte en casa es echar el polvo directamente en la leche. El matcha solo se disuelve bien en agua; en la leche forma grumos que luego notas en la lengua. Por eso siempre lo batimos primero en un poco de agua y añadimos la leche al final.
Para un matcha latte puedes usar sin problema matcha culinario. La leche y el endulzante disimulan parte del amargor, y su sabor más intenso se nota mejor.
Ingredientes
2 g matcha (ceremonial o culinario)
60 ml agua a 80 °C
200 ml leche (la bebida de avena es la que mejor espuma hace)
1 cucharadita sirope de arce o miel (opcional)
Preparación
1
Tamiza el matcha en un cuenco pequeño o en una taza ancha.
2
Vierte 60 ml de agua a unos 80 °C y bate con el chasen dibujando una W hasta que desaparezcan los grumos y aparezca la espuma, unos 15–20 segundos.
3
Calienta la leche a 60–65 °C. No dejes que hierva: si la bebida vegetal se calienta demasiado, pierde dulzor y deja de hacer espuma.
4
Monta la leche con un espumador o agítala con fuerza en un tarro cerrado durante medio minuto.
5
Vierte el matcha en una taza, añade la leche en un hilo fino y lento por la pared de la taza y, por último, pon la espuma por encima con una cuchara.
6
Endulza al gusto, pero pruébalo antes sin nada. Un buen matcha con bebida de avena puede ser lo bastante dulce por sí solo.


